EL FANTASMA FIRABRÁS
Wil era bombero. Encargado de una estación de bombeo de agua para riego. Tenía diecisiete años y para ejercer su función vivía en una casita de quincha y techo de tejas que constaba de dos piezas, una para dormitorio y la otra para usos múltiples, incluidos comedor y cocina. Vivir solo, le daba un aire de independencia y adultez que sus contemporáneos envidiaban y no le faltaban amigos en las noches para charlar antes de acostarse. Algunos se quedaban a pasar la noche, por lo que tuvo que conseguir un catre de campaña para las visitas. Su trabajo consistía en llevar la cuenta, en horas, del uso de la bomba por cliente, así como prender y apagar el motor, vigilar el correcto funcionamiento y mantenimiento. No solía cocinar sus alimentos, aunque tenía una hornilla a leña, sino que lo hacía en la casa paterna, distante medio kilómetro. Una noche, después de cenar, antes de ir a su casita de bombero, pasó por la casa de la tía Josefa, a conversar con sus primos. Era un buen conve...